Soñé que estaba en medio de un bosque, agotado cesé mi marcha. Al poco tiempo me percaté de que mi cuerpo estaba cubierto por una extraña sustancia negra, pringosa y pesada; y que ya no me respondía.
Traté de mover mis pies, pero no podía. Ni siquiera pude mover la cabeza, para así, apartarme el cabello que cubría mi rostro dificultando me la visión.
Corría el tiempo lenta y angustiosamente, y yo permanecía inmóvil.
Cada vez la cantidad de la extraña sustancia era mayor y, para mi horror, me percate de que emanaba de mi cuerpo.
Era imposible hacer nada. Trate de gritar, pero no pude.
Desperté en mi cama con el sonido de mis propios gritos. Pasaron varias horas hasta que pude volver a conciliar el sueño, temiendo volver a ese aterrador mundo del sueño, donde mi cuerpo se deshacía transfigurándose a una horrenda masa informe, en un bosque cuya única función era la de ser testigo de esa horrible experiencia.
-Y tras un tiempo, nuevamente Fin-