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jueves, 10 de mayo de 2012

Sonrisas al viento

Viéndolo cruzar la puerta, lejos, en la distancia un sentimiento cálido se desvanecía, al ritmo que el caminante avanzaba alejándose de ella, asentándose ahora uno frió.

Se volvió hacia su acompañante quien blandía una estúpida sonrisa, que nunca llego ha entender, y se aferró a en busca de la calidez perdida.

Aunque obtuvo umgesto no obtuvo la aquello que necesitaba.
¿Podía ser que aquel que ahora solo era una sombra en el horizonte partiera con toda su felicidad?

Había tomado una decisión y ya era inquebrantable y la afrontaría aun a pesar de que ya nunca volvería a ser nada igual.

Lo que no sabía ella era que en ese día se celebraron una despedida y dos entierros.

~Nuevamente... Fin~

domingo, 6 de mayo de 2012

La princesa agradecida

Existió, muy lejos de aquí, un reino en el que un joven aprendiz de zapatero era amigo de la princesa del lugar.

No pasaba un día en el que no estuvieran juntos, el zapaterito le contaba historias de los clientes que pasaban por su taller y  ella le hablaba de lo aburrida que era la vida en palacio. Las visitas del joven amenizaban el día a día de la princesa. 
Él la amaba y cuidaba de su princesa en todo momento, incluso si enfermaba. 

Mas, cierto día, llego al lugar un apuesto príncipe que llamo el interés de la princesa. Con el traía mil historias que narraban la fantástica odisea vivida hasta alcanzar reino de ella. Anécdotas sobre juanetes, pies olorosos y botas que amenazaban con comenzar a hablar en cualquier momento no podían rivalizar con batallas a caballo, luchas contra dragones y cuevas maravillosas repletas de tesoros, lo cual apeno al zapatero, pero lejos de rendirse el zapatero decidió esforzarse, para que la princesa viese su valía!

Pasaron los días, las semanas, los meses y los esfuerzos fueron en balde.

La princesa pasaba cada vez mas tiempo con el príncipe y poco a poco
 olvido a su amigo el cual , también, poco a poco se fue marchitando en la soledad de su humilde taller al ver que la princesa sentía cosas por el recién llegado, quien se gano su corazón fácilmente.

Cansado, al ver que no conseguía nada con sus esfuerzos, el zapaterito decidió un día para. No merecía la pena tanto esfuerzo. La calidad de su trabajo cada vez era peor. Y la gente de la aldea comenzó molestarse por ello.  


No tardo en llegar esto a oídos de la familia real. Al enterarse, la princesa, lo hizo llamar a la plaza del pueblo, lo tachó de holgazán y, delante de todos, lo desterró para siempre.

Tras la marcha del zapaterito, príncipe y princesa fueron felices por siempre.


~Fin~